La psicohistoria esta cerca

Ser alguien enfocado a construir

Cuando la mente consciente, alberga un pensamiento que entra en conflicto con una realidad aprendida anteriormente, y almacenada en la mente subconsciente, el conflicto intelectual se expresa mediante la perdida de nuestra fuerza, energía y capacidad de afrontar situaciones. Bruce Lipton.

Soy un hombre que ha iniciado mucho proyectos, los cuales han tenido coherencia, pertinencia, organización y suficientes motivos para pensar que funcionarían, pero tengo un problema, nunca llegue a concluir y vender ninguno, es bastante frustrante reconocerse como alguien incapaz de llevar una idea a la práctica y considerarse mediocre. Para una persona acostumbrada a ser reconocida por su inteligencia y brillantez, la mediocridad es algo que duele, y duele bastante.

Llego un tiempo leyendo y comprendiendo las formas en que aprendemos y cómo las conductas que desarrollamos están basadas en los contextos en los que hemos vivido, conceptos como el blueprint del dinero los he revisado desde hace varios años entendiendo que la relación que tenemos con el dinero es heredado de la formación que nos dieron nuestros padres. Si no queremos tener mucho (pues podríamos llamar la atención y volvernos blanco de envidias), si creemos que tener mucho dinero es de corruptos o personas malas (pues esas son las formas de conseguir mucho, quitándole mucho a los demás), y otros pensamientos falsos sobre el hecho de acumular dinero.

Reflexionar al respecto dio paso a descubrir que mi falta de ejecución no es algo circunstancial, no es un problema de organización; el problema es que realmente NO QUIERO ejecutar, cualquier intento por construir y vender es automáticamente saboteado por mi mismo, cualquier momento de crear para ofrecer a los demás es borrado por alguna otra actividad que generalmente implica estudiar o procrastinar, esto ha sido una revelación gigante. Mi mente entra en estado de alarma cuando las cosas se vuelven sobre desarrollar productos para la venta y soy yo el que me saboteo constantemente para no llegar a esos momentos.

El por qué de esas acciones es algo sobre lo cuál debato actualmente ya que muchas cosas podrían dar origen a este comportamiento, entre estas un Papá que intento muchas veces crear negocios y siempre fracasó (soy injusto porque lo siguió intentando hasta que ya no pudo físicamente más, es un ejemplo de perseverancia), un hogar en que una madre gracias a un empleo púbico estable y sin opciones de despido fuera el pilar del hogar (y le debo todo lo que soy a esto), el haber crecido en un contexto en donde el desarrollar una empresa no era una cuestión de elección sino de necesidad y no se montaba como proyecto de vida sino porque tocó, una forma de conseguir algo de dinero mientras se conseguía un trabajo de verdad. Muchas ideas o erróneas o medianamente erróneas que viven dentro de mi cabeza y hasta ahora empiezo a ser consiente de ellas.

Otra de esas cosas que se han almacenado mi cabeza sin darme cuenta es un desprecio por lo técnico (y se siente chocante hasta para mi escribirlo), algo raro en una persona que se dedica a la tecnología donde el conocimiento técnico prima. Desde pequeño he vivido en un contexto donde nunca se ha valorado ser una persona dedicada a lo técnico, en tecnología sería ingeniero, si sería humanista sería alguien dedicado a la academia, alguien dedicado a generar conocimiento, ya que la parte del saber que no incluye conocimiento es la que hacen los técnicos (en mi limitado pensamiento limitante). En mi pequeña cabeza los técnicos son alguien que no va a la universidad por lo que no tienen ningún rigor, son personas que van a institutos técnicos a aprender procesos repetitivos sin profundidad, más como Oompa-loompas. En algunos momentos desprecie amigos técnicos como inferiores asumiendo que ese no era mi mundo ni mi espacio y que sin mi visión, su conocimiento técnico es inútil. He sido el más soberbio y ciego, la mayoría de veces sin notarlo.

Todo este ladrillo mental en mi cabeza me oculta que este tipo de personas enfocadas en la técnica son las que realmente construyen y hacen cosas, y cuanta falta hace realmente para una persona que vive en el mundo de las ideas poder aterrizar estas al mundo real. Los mejores amigos de una persona con ideas en la cabeza deberían ser quienes se dedican a la técnica, pues son de quienes más puede aprender, no de otros teniendo ideas similares.

Hay muchas cosas que cargo en la cabeza sin saber que están ahí hasta que se hicieron tan pesadas que no me deja caminar.

Luego de este desahogo la gran pregunta es ¿qué hacer?, pues de nada sirve la reflexión si esta no se transforma en accionables y no podemos convertirnos en la persona necesaria para enfrentar los retos que queremos solucionar, así que apelando a la experiencia se que debe ser un proceso divertido o se volverá insostenible en el tiempo (y si es difícil hacer cosas, tener que hacerlas mientras hackeamos nuestro cerebro las hace más difíciles) por lo que se debe volver un juego (gamificar en jerga técnica) y apelando a la inteligencia artificial creé un plan para caminar hacia ser una persona orientada a la construcción de cosas para vender, lo cual sería así:

Componente 1: Sistema de Puntos por Acción

Componente 2: Sistema de Premios Tangibles

Componente 3: Compartir el Proceso

Crea un diario semanal donde:

Componente 4: Recompensas por Monetización

Puntos por hitos comerciales:

Planeo incorporar esta estrategia en estos 4 meses siguientes para evidenciar el resultado, el cuál estaré documentando y compartiendo, espero desaparecer al “estudiante eterno” y convertirlo en “Gabriel el constructor” (suena genial).